Bureau International des Poids et Mesures, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=74411648

Las personas que crecimos y fuimos a la escuela en España y en muchos otros países aprendimos a medir usando el sistema métrico. Este sistema ha dado lugar al denominado Sistema Internacional de Unidades. El sistema métrico se usa mayoritariamente en todo el mundo, excepto en los Estados Unidos de América, Liberia y Myanmar (Birmania).

El Sistema Internacional de Unidades (SI) está constituido por siete unidades básicas:

  • El metro (m) para la longitud
  • El segundo (s) para el tiempo
  • El mol (mol) para cantidades de sustancias
  • El amperio (A) para la corriente eléctrica
  • El kelvin (K) para la temperatura
  • La candela (cd) para la intensidad luminosa
  • El kilogramo (kg) para la masa

Además, existen 22 unidades derivadas. Estas se forman a partir de operaciones matemáticas con las unidades básicas. Algunos ejemplos son el grado Celsius (°C), el vatio (W), el hercio (Hz), el lux (lx), el sievert (Sv), etc.

Algunas unidades no forman parte del Sistema Internacional de Unidades, pero se acepta su uso. Por ejemplo:

  • El minuto (min), la hora (h) y el día (d) para el tiempo
  • El grado (°), el minuto (′) y el segundo (′′) para ángulos
  • El litro (l o L) para volúmenes

A su vez, existen prefijos que se añaden a los nombres de las unidades para crear múltiplos y submúltiplos de dichas unidades. Todos los prefijos del sistema métrico indican que la unidad se ha multiplicado o dividido por una potencia de diez.

Por tanto, se puede concluir que el Sistema Internacional de Unidades es lógico y práctico, ya que no precisa de ninguna herramienta de conversión. Convertir unidades es sencillo gracias al uso de decimales.

Al mudarme a los Estados Unidos tuve que aprender el sistema de unidades tradicionales de dicho país. Las unidades de medida de los Estados Unidos no forman parte del Sistema Internacional de Medidas. En ocasiones se usa el término unidades imperiales erróneamente para referirse a dichas unidades.

Igual que el sistema de EE. UU., el sistema imperial deriva del denominado sistema anglosajón de unidades. A pesar de tener un origen común, existen diferencias entre estos dos sistemas. El sistema imperial se usa actualmente solo en el Reino Unido junto con el sistema métrico.

Al principio intenté entender la lógica de las unidades de medida de EE. UU. Sin embargo, me di cuenta de que jamás lo conseguiría «pensando de forma métrica». Como usar calculadoras o conversores de unidades constantemente no es práctico, comprendí que lo más fácil sería aprender a medir de una forma diferente y dejar de buscar equivalentes.

Aunque lo más probable es que no encuentre equivalentes exactos sin usar tecnología, con el tiempo he logrado establecer paralelismos más o menos acertados entre el sistema métrico y el de EE. UU.

La semana pasada, por ejemplo, recibí una llamada de una amiga de Barcelona mientras hacía senderismo. Una de las cosas que me preguntó era qué tal tiempo hacía. Yo sabía que teníamos 60 °F de temperatura. No obstante, si le hubiera respondido usando grados Fahrenheit, ella seguramente no habría sabido el equivalente en grados Celsius sin usar previamente un conversor.

Yo mismo podría haber convertido la temperatura de un sistema a otro, pero decidí indicarle a mi amiga el valor que yo creía que era el equivalente. Por tanto, respondí que teníamos unos 16 °C de temperatura. Aunque 60 °F equivale exactamente a 15,6 °C, mi cálculo solo se había desviado un poco del valor real. Asimismo, dije «unos 16 °C» en el sentido de «aproximadamente».

MÁS: Los decimales, ¿con punto o con coma?

Aun así, las suposiciones no siempre son el mejor método para abordar las conversiones de unidades.

En Estados Unidos se usan las medidas tradicionales del país a nivel personal, social y comercial. En algunos sectores, como la medicina y otras ciencias, se prefiere el sistema métrico. En mi profesión debo elegir entre un sistema y otro en función del destinatario final de mi trabajo como traductor médico:

  • Si la traducción es para el público consumidor de EE. UU., utilizaré el sistema propio del país. En algunas ocasiones incluiré el equivalente métrico si este consta en el texto original.
  • En el resto de casos, utilizaré el sistema métrico, ya que es lo que se usa en la mayor parte del mundo y en mis sectores de especialización.

Excepto si se me ha pedido expresamente, yo personalmente evito hacer conversiones de medidas en los textos con los que trabajo. Como traductor, me limito a trabajar con los materiales que me envían mis clientes. Si necesito más datos, se los pido al cliente, ya que convertir unidades sin pautas puede llevar a errores.

Una pregunta que mis colegas extranjeros suelen hacerme es por qué nos resistimos al sistema métrico en EE. UU.

Lo cierto es que ya usamos el sistema métrico en EE. UU. Aunque el público consumidor continúa prefiriendo las unidades tradicionales del país, las etiquetas de los productos incluyen los equivalentes métricos. Asimismo, muchos de los equipos utilizados en la actualidad para fabricar productos se basan en el sistema métrico, especialmente si la producción tiene lugar fuera de los EE. UU.

En el siglo XIX, se propuso en el Congreso de los EE. UU. adoptar el sistema métrico. Sin embargo, los empresarios industriales ya habían adquirido máquinas basadas en las unidades tradicionales del país, por lo que empezaron a hacer presión para evitar que se adoptase el sistema métrico. Adaptar o cambiar la maquinaria habría sido un proceso muy caro.

En 1975, se aprobó la ley de conversión métrica (Metric Conversion Act), la cual estableció que el sistema métrico era el preferido en el comercio y la industria en EE. UU. A pesar de esto, esta ley también indicaba que se podían continuar usando el sistema tradicional de medidas y que la conversión al sistema métrico era opcional.

A pesar de que la mayoría de estadounidenses preferimos el sistema tradicional en nuestro día a día, en algunas áreas ya se ha impuesto el sistema métrico. La manera en que medimos el tiempo, por ejemplo, es puramente métrica.

Solo el tiempo dirá si acabaremos adoptando completamente el sistema métrico en EE. UU. De ser así, será un proceso largo y costoso. Yo entiendo perfectamente que el sistema métrico tiene sentido, especialmente en la ciencia. No obstante, he aprendido a ver las ventajas del sistema tradicional. Las unidades que usamos en EE. UU. parecen más realistas y hechas a medida para el ser humano.

Uno de los ejemplos que observo es que la escala de grados Fahrenheit describe mejor la temperatura sin la necesidad de usar tanto los decimales. A mí me parece que el rango de temperatura entre 30 y 40 °F representa de manera más exacta la transición entre los estados de congelación y frío que el rango que abarca de -1.1 a 4.4 °C.

¿Qué creéis que acabará pasando? ¿Continuaremos usando nuestro propio sistema en los Estados Unidos? ¿O acabaremos adoptando el sistema métrico en su totalidad?

¡Nos leemos!

This article was originally published in English, and it’s available here.

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