Foto de Jason Hogan en Unsplash

Hoy hace exactamente siete años que conseguí dejar de fumar. No era la primera vez que lo intentaba, pero sí ha sido la definitiva.

Mi adicción al tabaco comenzó cuando tenía 16 años. Igual que muchas otras personas, todo empezó con esos cigarrillos ocasionales los fines de semana.

A pesar de haber crecido en un hogar sin humo, mucha gente de mi entorno era fumadora. Esto se acentuó cuando me independicé y empecé a estudiar en la universidad. A los 20 años ya fumaba a diario.

En España, mi país de origen, podía comprar tabaco sin tener que identificarme en los años 90. Fumar estuvo permitido en el trabajo y en la universidad hasta el año 2006. Los bares y las discotecas lo permitieron hasta 2011.

Aunque no fui nunca un fumador empedernido, me costó mucho dejarlo. Lo intenté tantas veces que llegué a perder la cuenta. Algunos intentos duraron días o, incluso, horas. Sí hubo un par de ocasiones en las que dejé de fumar durante varios meses.

El 25 de abril de 2014 me fumé mi último cigarrillo y desde entonces no he vuelto a hacerlo nunca más.

A lo largo de estos años, algunas personas me han preguntado cómo he conseguido dejar de fumar. En mi caso, tuve que aprender a no caer en la denominada fantasía de control.

Creer que podía fumarme un solo cigarrillo de manera ocasional sin volver a engancharme había sido la piedra con la que tropezaba cada vez que intentaba dejar de fumar.

El tabaco es una droga y fumar es adictivo. La única manera de tener el control es dejar de consumir completamente. De lo contrario, será siempre una batalla perdida porque la adicción te enganchará cada vez más.

Solo así podrás vencer y ganar esta batalla.

¡Nos leemos!

Traductor e intérprete EN-ES especializado en medicina. Ayudo a pacientes hispanohablantes y a profesionales médicos en EE. UU. a comunicarse sin barreras.